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Comentario 05-11-2008
November 06, 2008 05:53 AM PST

Ética y Política
La cumbre y sus declaraciones
José M. Tojeira

Terminó la cumbre Iberoamericana en El Salvador. El resultado final se puede leer en dos documentos fruto de la misma: la Declaración de San salvador y el Compromiso de San Salvador para la juventud y el desarrollo. Impactados por la crisis económica, los Presidentes le dan mucha más importancia y páginas a la Declaración que al Compromiso. La Declaración se refiere más a las políticas generales de nuestros países, tratando de enfrentar la crisis económico-social que se nos viene encima, mientras que el compromiso atiende especialmente las necesidades de los jóvenes.

Sobre la Declaración conviene hacer algunos comentarios. Es un documento de magníficas intenciones, que todos los latinoamericanos deberíamos suscribir. Pero hay varios peros. El primero es muy simple.. Hubiera sido más convincente que los presidentes hubieran comenzado su declaración reconociendo que América Latina en su conjunto es el Continente con mayores desigualdades en el ingreso a nivel mundial. Ese es un problema real que frena nuestro desarrollo, que crea problemas de falta de cohesión interna, que ha generado violencia, tensiones, guerras y divisiones profundas, y que impulsa hoy a una migración incontrolable. Cuando se habla demasiado de la importancia del Estado, de las políticas estatales, del contribuir al desarrollo de la gente y especialmente de los jóvenes, pero no se dice simultáneamente de dónde se van a sacar los recursos, mucha gente se queda con dudas. Los latinoamericanos, y nuestros políticos más todavía, somos gente de espléndido discurso pero que con facilidad nos saltamos la coherencia entre la palabra y la acción. Hablar sin reconocer culpas y sin diseñar caminos concretos y novedosos no aporta demasiado.

Es cierto que el texto que estamos leyendo marca una distancia clara del antiguo consenso de Washington, que se empeñaba en disminuir los más posible la función del Estado, poniendo toda la confianza en un mercado poco regulado. Y eso ya es algo. Pero sobre todo en Centroamérica estamos demasiado acostumbrados a que el discurso vaya por un lado y la acción por otra.. Tanto los gobiernos de derecha como los de izquierda que hemos tenido en nuestro istmo han caído en contradicciones terribles entre el discurso y la realidad de sus propias políticas.

Aunque todos los 41 acuerdos de la declaración son buenos, el acuerdo 29, que se compromete a respetar los derechos humanos de los migrantes independientemente de su condición migratoria, podría ser, si hubiera voluntad política, de aplicación inmediata. En México con frecuencia se criminaliza la migración sin papeles, lo mismo que en nuestro propio territorio. Las condiciones en que se tiene a los migrantes encarcelados son realmente de vergüenza. Empezar por ese punto mostraría un inicio de coherencia latinoamericana. El endurecimiento de las condiciones migratorias españolas tampoco augura demasiado respeto a este acuerdo. Ojala la firma del mismo, con presencia del Rey de España, significara un cambio de esa tendencia a endurecer las políticas migratorias españolas.

El compromiso de San Salvador para la Juventud y el Desarrollo es mucho más breve que el texto de los acuerdos. Once compromisos frente a 41 acuerdos generales. Tal vez el más interesante de los compromisos sea el 8, que simplemente extiende unan felicitación por la aprobación de la propuesta de un plan de promoción de trabajo decente para la juventud en Centroamérica, Panamá y la República Dominicana. Porque ese compromiso empalma directamente con el acuerdo 32 que textualmente pide “Diseñar políticas que fomenten la universalidad de la seguridad social de las y los jóvenes que se incorporan al mundo laboral”. Si en nuestro país, o en Honduras, Guatemala o Nicaragua, vemos que en el plazo de un año todo joven que se incorpore al mundo del trabajo, aunque sea en el campo o en el sector informal, está cubierto por la seguridad social y tiene un salario decente, empezaremos a creer en este tipo de eventos. Mientras tanto la duda seguirá presente. No se pueden prometer cosas que no se van a cumplir o que van a tardar un número largo e indeterminado de años en llevarse a cabo. Pero las cumbres, desgraciadamente, son generosas en prometer y lentas en cumplir.

De todas maneras los textos no son malos. Y cuando un texto político no es malo tiene siempre su ventaja. Difundirlo es crear conciencia de los propios derechos. Hablar de él es un modo de exigir a los políticos que hagan mucho más de lo que hacen. Para algunos comentaristas de la realidad nacional, si este texto fuera el plan de gobierno de ARENA recibiría grandes alabanzas. Si fuera del FMLN tendría acusaciones que afirmarían que son promesas falsas que no se van a poder cumplir. Pero afortunadamente no es un texto ni de unos ni de otros. Es un texto de todos los presidentes latinoamericanos y nos deja a la ciudadanía la capacidad de reclamar a nuestros propios gobiernos coherencia con dicho texto y acción. Y la posibilidad de utilizarlo incluso en los diálogos de esta larga y ya tediosa campaña para preguntar si firman también los candidatos estos compromisos y qué tiempos y plazos se dan para llevarlos a cabo.